Las claves para ser resiliente

¿Te ha pasado alguna vez que después de superar una situación difícil en tu vida, te has sentido más fuerte y con más seguridad contigo mismo o contigo misma?

¿A raíz de perder a unos amigos, has encontrado a otros que eran más afines a tus intereses? O quizás ¿Después de una enfermedad aprendiste a cuidar tu cuerpo?

Estos sencillos ejemplos, son el tipo de procesos que en psicología llamamos resiliencia, y es una capacidad que tenemos todos y todas.

¿Qué significa resiliencia?

El concepto de resiliencia, proviene del campo de la metalurgia y se refiere a la capacidad que tiene un metal de volver a su estado habitual después de haber estado sometido a una perturbación.

Aunque es un concepto aplicado al campo de la física, la psicología lo ha tomado prestado para entender a la capacidad que tenemos los seres humanos para salir reforzados ante situaciones difíciles.

Para mí, el autor de referencia en concepto de resiliencia, es Boris Cyrulnik que con su libro Los patitos feos, populariza el concepto para hacer referencia a la capacidad de superar episodios traumáticos y malos tratos en la infancia, para poder llevar a cabo una vida feliz de adultos.

¿Qué nos convierte en personas resilientes?

Aprende a ser una persona resiliente con la vida es cambio

Si te fijas, todos aprendemos de nuestras experiencias, pero hacerlo de forma consciente, gestionando las emociones que causan dolor y poder reelaborarlo para otorgarle un sentido en nuestras vidas, es lo que nos convierte en personas resilientes.

Ser resiliente no tiene nada que ver con resignarse, aguantar, conformarse o sufrir, sino que implica tomar un papel activo, ante situaciones difíciles que nos encontramos en nuestras vidas.

Y no te estoy hablando solo de situaciones traumáticas, también me refiero a las dificultades del día a día y que nos ponen en juego, amenazan nuestra homeostasis y nos implican procesos personales dolorosos. 

¿Cómo podemos poner en práctica nuestras habilidades de resiliencia?

Lo primero que es necesario comprender, es que la vida tiene diferentes colores, aunque no lo deseemos, a menudo es inevitable enfrentarnos a situaciones difíciles o procesos de cambio que no hemos elegido o hasta incluso, algunos que hayamos elegido, pero que también nos puedan provocar emociones de perdida.

Al final, como dice el autor y terapeuta, Joan Garriga, la vida es un conjunto de pérdidas y ganancias, y como tal tendremos que aprender a vivirla.

Y si, además, queremos conseguir mayor bienestar, tendremos que saber gestionarlas y aprender de ellas.

Esta actitud flexible ante la vida, nos abre las puertas de otra habilidad necesaria para la resiliencia: la aceptación.

La aceptación

Si alguna vez te has encontrado ante una situación difícil como, por ejemplo, un diagnóstico médico preocupante tuyo o de alguien cercano, una perdida dolorosa, un despido o cambio de trabajo, etc…

Te habrás dado cuenta, que por mucho que te enfades, te victimices, te indignes con el mundo te quejes, la situación continuará estando ahí y no desaparecerá por arte de magia.

Así que puedes enfadarte, victimizarte o quejarte, pero mientras es importante que puedas ir aceptando la situación.

No estoy diciendo que haya que ir por la vida sin que nos afecte nada, lo que quiero decir, es que evidentemente cualquiera de las situaciones que te he planteado nos causaran dolor, pero cuando antes las aceptemos, antes podremos empezar a gestionarlas y enfrentar la situación que tenemos delante, y no quedarnos anclados en el sufrimiento.

Ser resiliente: salir reforzado ante situaciones difíciles

Hacemos un repaso:

Hemos hablado que salir reforzados ante situaciones difíciles implica aprender habilidades de resiliencia, y hemos dicho:

  1. Flexibilidad ante la vida, aceptar que la vida es un cambio constante
  2. Aceptación
  3. Gestión emocional

Ahora vamos a por la cuarta:

Tener confianza en nosotros mismos

La siguiente capacidad de resiliencia es tener confianza en nosotros mismos.

Des del enfoque del Método CREATE, la confianza, nos permite activar emociones potenciadoras: compasión, humildad, y aunque te parezca imposible, agradecimiento.

Una vez hemos gestionado las emociones que más nos cuestan de sostener, es importante que podamos activar en nosotros mismos, emociones o sentimientos que nos permitan enfrentar la situación que tenemos delante, o alguna situación que hayamos vivido en el pasado.

Nuestras fortalezas

Si piensas en un momento de tu vida, donde te hayas enfrentado a una dificultad, por pequeña que te parezca, mira cómo te sentías en ese momento. ¿Cómo estaba tu cuerpo, cómo estaba tu mente? ¿Qué tipo de pensamientos tenías en ese momento?

Ahí están tus fortalezas, y como antes las conozcas, mejor podrás utilizarlas para activar este tipo de habilidades de resiliencia:

A veces nos decimos a nosotros mism@s:” Es que no tuve otro remedio que hacerlo”, “Es que no sé dónde me salió la fuerza entonces”.

Esta es la realidad, ante situaciones difíciles la mayoría de las veces nos superamos a nosotros mismos, ni que sea de forma inmediata y luego nos tiemble todo el cuerpo durante dos días, pero lo hacemos.

¿Así porque no podemos confiar en esta fuerza interior? ¿Por qué no confiamos en nuestra capacidad para aprender? Quizás aún no sé cómo hacerlo, pero seguro que puedo aprenderlo.

He visto padres que se han convertido casi en licenciados en medicina o enfermería para poder cuidar de sus hijos o hijas que pasaban por una enfermedad.

Así que la gestión de sentimientos potenciadores y la confianza en nosotros mismos, se convierte en un elemento clave para ser resiliente.

Reelaborar nuestras vivencias

Y por último y no menos importante, os hablaré de otra necesidad para convertirnos en personas resilientes, y es la capacidad de reelaborar nuestras vivencias y nuestra historia de vida.

He trabajado con niños maltratados, que de adultos han podido perdonar a sus padres, al entender que no sabían hacerlo mejor, igual también habían sufrido ellos maltrato y enseñaban las habilidades parentales que habían aprendido, o igual estaban afectados por enfermedades de salud mental o adicciones, y nosotros ya de adultos, los podemos ver como personas enfermas.

De esta forma, estos adultos pueden aprender que ellos no eran malos, que no hacían nada mal para que sus progenitores les trataran así, sino que no sabían hacerlo de otra forma, y que ellos en ese momento tampoco tenían recursos para afrontarlo.

Este es un ejemplo de situación traumática, pero si ponemos esta habilidad en situaciones difíciles de nuestra vida, nos pueden permitir reelaborarlas y vivirlas con mayor comprensión y sabiduría:

Cómo aplicar la reelaboración de nuestras historias

Imagina una situación hipotética que tienes un jefe que te manda continuamente trabajo, te lo revisa continuamente y sientes que te esta “machacando todo el día”.

O imagina ver la situación desde esta otra perspectiva:

Tu jefe no quiere estresarte. Simplemente es la forma que tiene de vivir su propio estrés y su necesidad que salga el trabajo. ¿Qué me hace sentir a mí? ¿Qué creencias me está movilizando? ¿Cómo puedo gestionarlas?

Esta posibilidad de reelaborar nuestras historias vitales es esencial para conseguir mayor comprensión y aumentar nuestros recursos de consciencia personal y resiliencia.

Elimina el victimismo

Con estas 5 capacidades y habilidades que podemos ir entrenando, conseguiremos convertirnos en personas resilientes y salir reforzados ante situaciones difíciles:

  • Recuerda que la vida es cambio y flexibiliza tu actitud
  • Aprender a aceptar todas las situaciones de la vida
  • Gestionarnos emocionalmente
  • Confiar en nosotros mismos
  • Utilizar nuestros recursos cognitivos para reelaborar nuestros procesos vitales

El peor enemigo de la resiliencia es el victimismo, sentirnos víctimas de las situaciones que vivimos, culpar a los demás de nuestra mala suerte, o a las injusticias de la vida, solo nos dejara donde estamos, sin capacidad para salir de ahí.

Víctor Frankl, era un psiquiatra creador de un enfoque terapéutico llamado logoterapia, que se basa en encontrar el sentido último de las situaciones que vivimos. Él estuvo en campos de concentración nazis incluso en Auschwitz durante la segunda guerra mundial, y construyo un gran legado dentro de la psicología. Es un gran ejemplo de resiliencia.

¿Necesitas que alguien te acompañe en tu proceso de cambio?

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