Miedo al cambio

Cuando nos afrontamos a cualquier proceso de cambio, siempre nos aparece el mecanismo de defensa del miedo, aunque incluso, sea un cambio que hayamos decidido conscientemente.

Cualquier cambio supone una amenaza a nuestra homeostasis y nos saca de nuestra zona de confort, es decir, de aquello que tenemos conocido y sentimos que tenemos bajo control.

Esta sensación de miedo puede ir desde mariposas en el estómago, si es algo que nos atrae, deseamos y hemos decido, hasta un miedo paralizante si sentimos la situación desde una amenaza real.

¿Por qué aparece el miedo?

Pues así es, el miedo simplemente es una emoción básica cuyo objetivo es ofrecernos protección.

Aparece delante una sensación de peligro real o mental en nuestras vidas, y cumple la función de protegernos y ayudarnos a generar recursos para conseguirlo.

Es una vibración de no sentirnos capaces de afrontar lo que viene, y claro, sino nos enfrentamos a él, es una sensación incómoda que nos invita a quedarnos como estamos, cayendo en redes de autoengaño para justificar nuestro inmovilismo: No hace falta, no estoy tan mal, no es tan importante.

Seguro que te suenas estas frases, y si, puede dar pereza enfrentarnos al miedo, tener que aprender o generar más recursos en nosotras y nosotros mismos, pero ¿cuál es la otra opción? ¿quedarnos como estamos para siempre?

Debemos enfrentarnos al miedo

El miedo, es una emoción básica, que se activará siempre que estemos en una situación desconocida y eso, está bien, es sumamente útil y seguramente no habríamos sobrevivido como especie humana sin él.

Pero si convertimos este miedo como emoción básica, en un estado de ánimo estable, se convierte en un mecanismo de defensa del yo, entendiendo el yo, como nuestra personalidad o ego. Y el miedo, entonces, deja de protegernos para invalidarnos, dejándonos encerrados en un conjunto de creencias limitantes donde nuestra autoconfianza y autoestima se va minando.

El miedo es solo para valientes

En realidad, el miedo forma parte de todos nosotros y en realidad también todos somos valientes cuando nos enfrentamos a él, cuando lo utilizamos para lo que sirve: no para invalidarnos, sino para que podamos aprender, generar recursos y sentirnos más capaces en nuestras vidas.

Y cada cambio nos sirve para esto, para crecer, para aprender y podernos sentir más capaces y más seguros de nosotros mismos generando así una percepción de valía en nosotros y nosotras mismos.

¿Cómo nos convertimos en valientes?

  1. Tomando consciencia de lo que pensamos, sentimos y hacemos.
  2. Asumiendo la responsabilidad en nuestras vidas: no somos víctimas de nada ni de nadie.
  3. Gestionando la emocionalidad: ¿dónde siento el miedo? ¿cómo me afecta? ¿qué hice la última vez que superé una situación similar?
  4. Tomando acción estableciendo pasos para conseguir mi objetivo: gradualmente generando recursos, priorizando, cumpliendo pasos que me acerquen a mi meta.
  5. Trascendiendo: ¿cómo me sentiré cuando lo haya conseguido? ¿cuál será mi próximo paso?
  6. Y por último dándole un sentido en mi vida al cambio que he superado.

Esto es el Método CREATE, una forma de aprender a vivir y aprender de nuestros cambios.

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