Desmotivación: ¿por qué me siento así?

¿Sientes que no tienes ganas de hacer nada? ¿Te sientes cansado, apático, triste? ¿Te cuesta mantener rutinas diarias o cumplir con tus compromisos? ¿Quieres saber por qué te sientes así? Todas estas sensaciones son síntomas de desmotivación.

La situación que hemos pasado el último año a muchos ha sido muy difícil, con los confinamientos, la pandemia y el miedo a perder nuestra salud y la de los nuestros nos ha pasado factura. Pero los procesos de desmotivación y apatía nos pueden afectar en cualquier momento de nuestras vidas y son una señal de alarma que nuestra vida necesita un cambio.

Tipos de desmotivación

La desmotivación tiene mucho que ver con la incapacidad de gestionar nuestra vida: nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras acciones y en general, el sentido que damos a nuestras vidas.

Las causas que nos pueden llevar a la desmotivación pueden ser variadas, y aquí vamos a hablar de todas ellas:

Causas físicas

En primer lugar, quizás la más fácil y más obvia, la desmotivación puede tratarse de una causa física: una sensación de falta de energía, cansancio, sentir que el cuerpo no te acompaña. Si esta situación se alarga mucho en el tiempo y ya cumples los requisitos básicos del cuidado de un@ mismo, te recomiendo que hagas una visita a tu médico, que pueda descartar algún déficit de vitaminas y alguna dolencia física.

Recuerda que desde el Método CREATE, siempre te ayudamos a asumir la responsabilidad en tu vida, y esto implica autocuidados básicos como cuidar nuestra alimentación, realizar ejercicio físico y dormir suficiente.

Gestionar las emociones

En segundo lugar, puede que te hayas quedado en alguna emoción sin gestionar, como la tristeza, la rabia o el miedo, son emociones que son muy útiles si sabemos utilizarlas, pero no para quedarnos estancados en ellas.

O también que simplemente estemos intentando no sentir nada, con lo cual no tendremos sensación de malestar, pero tampoco podremos experimentar emociones más agradables como la alegría, el deseo, la compasión y el bienestar.

En primer lugar, te pido que te observes un poco a ti mismo, como sientes tu cuerpo y con qué sensaciones te identificas más:

Pérdida o pensamiento de pérdida

Si tu cuerpo se siente todo el tiempo cansado, con los hombros caídos, con sensación de piernas cansadas, que se arrastran, que te cuesta moverte del sofá, que no tienes ganas de hablar, ni que te cuenten nada, incluso tienes sensación de frío o similar, puede que te hayas quedado estancado en una emoción de tristeza.

Experimentamos tristeza, cuando tenemos la sensación que hemos perdido algo: tu motivación, tus ganas, una relación, un trabajo. Puedes investigar en los momentos previos a iniciar este tipo de desmotivación si hubo alguna pérdida o pensamiento de pérdida en tu vida.

Entonces tu desmotivación tendrá que ver con este proceso de pérdida, y tendrás que ponerte manos a la obra, para aprender a reconstruirte después de aquello que has perdido.

Sensación de obstáculo en nuestra vida

En segundo lugar, si este período de apatía o desmotivación, se acompaña con procesos de rabia, donde tienes más energía, te enfadas con el mundo, te sientes una víctima de las circunstancias que te rodean y además tienes conflictos con las personas de tu entorno, se están manifestando emociones de rabia.

La rabia nos aparece cuando vivimos un obstáculo en la situación en la que nos encontramos. ¿Qué o quién te está impidiendo conseguir eso que quieres? ¿Qué o quién supone un obstáculo en tu vida? ¿Dónde es necesario establecer límites?

Superar una situación

En cambio, si tu sensación es de duda, titubeo, te planteas objetivos o acciones y luego no eres capaz de llevarlas a cabo, evitas enfrentarte al día a día, evitas plantearte cosas, evitas pensar demasiado, procrastinas continuamente. Es probable que se muevan emociones que tienen que ver con el miedo.

El miedo se activa cada vez que no nos sentimos capaces de superar una situación, es una emoción que cumple una función de protección muy clara, no somos capaces de ponernos frente a un camión, ya que es mucho más grande que nosotros.

¿Pero para qué se activa ante situaciones en la vida cuotidiana? Pues por creencias que nos mantienen en la sensación de, no ser capaces, no tener suficientes recursos, o no sentirnos capaces de superar una situación determinada o un proceso de cambio. ¿Y por tanto que hacemos? Pues quedarnos como estamos, desmotivados, apáticos y sin capacidad de movernos.

El autoconocimiento, la clave para la gestión emocional

¿Te has sentido identificado con alguna de estas emociones? Y tranquil@ si han sido en todas no hay problema, evidentemente, todos los humanos tenemos todo el repertorio emocional del que disponemos, pero la cuestión es: ¿Cuál predomina en tu vida en este momento? ¿En cuál de ellas te sientes más atrapado?

El autoconocimiento es la clave para poder gestionar nuestras emociones y nuestras situaciones en la vida, y por tanto estas sencillas informaciones, nos pueden ayudar a comprender: en qué situación nos hemos metido y hemos quedado atrapados.

A continuación, te doy más herramientas para poder salir de tu desmotivación.

Herramientas para la desmotivación

Si no te sientes identificado con ninguna de las emociones que te he explicado, y en cambio tu sensación es que estás apático, que no sientes y estás continuamente en un estado emocional plano, puede ser que tu desmotivación provenga de otra realidad, y que te hayas congelado, como un mecanismo de defensa para intentar no sufrir malestar.

Este es un mecanismo de defensa que utilizamos de forma inconsciente, cuando hemos atravesado situaciones difíciles y no nos hemos visto con suficientes recursos para superarlas.

Entonces lo que intentamos hacer es no sentir, todo nos da igual, pero igual que no sentimos emociones negativas y nos sentimos protegidos, tampoco podemos experimentar las positivas, y nos vamos apagando entrando en estados de desmotivación vital.

La indefensión aprendida

Además, a nivel cognitivo entramos en un proceso que Martín Seligman, llamó Indefensión Aprendida, que son un conjunto de pensamientos que nos llevan a pensar que, hagamos lo que hagamos no servirá de nada y no podemos cambiar nuestra realidad, pensamientos que también nos dejan atrapados en estas situaciones de indefensión.

Cualquiera de las dos situaciones, sea por quedarnos atrapados en una emoción concreta, o por la imposibilidad de gestionar cualquier emoción en nosotros nos puede llevar a estados de desmotivación personal.

¿Qué nos motiva?

Pero para hablar de la otra cara de la moneda, ¿qué es aquello que nos motiva como seres humanos?

Cuando hablamos de motivación, hablamos de un estado emocional que nos predispone a accionarnos, que nos mueve, en relación a unos objetivos, ya sean conscientes o inconscientes, que nos predisponen a una acción.

Por ejemplo, si yo tengo sed, mi cuerpo detecta una necesidad, y me levantaré a beber un vaso de agua. Dependiendo de la cantidad de sed que tenga, podre aplazar más o menos la acción de levantarme del sofá y perderme un trozo de la serie.

¿Y cuáles son estas?

Pues tomando la relación de necesidades humanas planteadas por Abraham Maslow, hablamos que los seres humanos, tenemos las siguientes motivaciones:

Motivaciones de supervivencia

Nos explica cómo nos movemos para cubrir nuestras necesidades básicas: alimentación, temperatura, cobijo, etc.

Motivaciones de seguridad

Nos implica movernos en entornos seguros, previsibles para poder tener control de lo que pasa en nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Motivaciones de pertenencia y sociales

Como seres humanos sentimos la necesidad de formar parte de un grupo, sentirnos aceptados y desarrollar nuestros afectos.

Motivaciones de logro

Como seres humanos tenemos la necesidad de crecer, de mejorar en nuestras vidas y sentir que conseguimos aquello que nos proponemos para conseguir una buena autoestima y confianza con nosotros mismos.

Motivaciones de sentido vital y autorrealización

Están relacionadas en encontrar sentido en nuestras vidas, conseguir un propósito y entregarlo a los demás, tomar un sentido en nuestra sociedad y darles un significado a nuestras acciones.

Dónde me siento desmotivado

Después de conocer aquello que nos motiva, puedes detectar donde te sientes desmotivado y donde se ha quedado tu vida estancada.

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